El precio es un elemento importante a tener en cuenta en todo lo relacionado con un producto o servicio, sobre todo porque lo posiciona. Cambiar el precio puede influir directamente en las ventas, pero para ello debes tener en cuenta que el consumidor tiene en cuenta muchos otros factores a la hora de valorar un producto. Si bien es verdad que el consumidor cubano, por naturaleza, tiende a buscar precios económicos, hemos visto un cambio en esa psicología en los últimos tiempos.

Los precios psicológicos buscan apelar a las emociones de los clientes para vender más sin reducir costos.

Los precios psicológicos funcionan porque se basan en la teoría de que ciertos precios tienen un impacto psicológico en el consumidor. Solo con una pequeña rebaja o aumento de algunos céntimos podemos conseguir un gran impacto en las ventas.

A continuación, te presento 5 estrategias de precios psicológicos:

Precio redondo:

Denota que la decisión de compra es perfecta. Hace que racionalmente hablando el consumidor perciba que no tiene dudas sobre la compra. Es lo más común y está acostumbrado a este tipo de precio.

Precio impar:

Se trata de jugar con la percepción del cerebro sobre los precios. Hay dos formas de implementar esta estrategia. En primer lugar, se puede establecer como precio números impares que dan la sensación de que el producto está en oferta. O bien puedes utilizar números acabados en 9. Aunque la matemática te enseña que se redondea y que en materia de dinero es lo mismo 100 que 99,99, a la hora de comprar tu cerebro lee de izquierda a derecha y por eso la segunda opción nos parece más económica.

Precio habitual:

Si tienes clientes habituales y llevas años ofreciendo el mismo producto o servicio, te recomiendo no tocar el precio habitual de forma injustificada, pues esto genera desconfianza. Ya este tipo de clientes está acostumbrado incluso a llevar la cantidad de dinero exacta. Lo bueno de los precios habituales es que el consumidor no se detiene a pensar si es barato o caro simplemente efectúa la compra.

Precio relativo:

Si cuando vas a decidir el precio de un producto o servicio, no tienes en cuenta el precio de la competencia déjame decirte que estás cometiendo un error gravísimo. Tu producto/servicio no está solo en el mercado. Así que debes decidir un precio relativo, ya sea ¨barato¨ o ¨caro¨ respecto a la competencia.

Precio de prestigio:

Esta estrategia es perfecta para captar clientes que se sienten identificados con un mayor poder adquisitivo y estatus social. Estoy segura que te ha pasado que ves dos productos exactamente iguales y uno vale tres veces más que el otro y tiendes a pensar que el de mayor precio tiene mayor calidad. Si tu público objetivo es de los que necesitan sentir que compran una marca reconocida, este precio es perfecto para ti. Sin embargo, tienes que tener cuidado de no ofrecer una calidad inferior a la que tus clientes esperan encontrar.

Analizando el mercado cubano, que es un mercado muy peculiar, como dice Alexander Abreu ¨para saber lo que es vivir en Cuba, tienes que haber vivido en Cuba¨, el tema de los precios ha sido un desbalance total en los últimos años. Así que a la hora de poner un precio ten en cuenta que muchísimas veces los factores externos te obligarán a cambiar los precios una y otra vez y que esto puede generar decepción en tus clientes, así que haz un análisis a fondo antes de poner un último precio.

Por otra parte, si estás comenzando un negocio, sobre todo en el área de servicios, puede pasarte que pongas precios muy por debajo de la competencia para obtener más clientes. Mi consejo: ¡Nooooo! ¡No lo hagas! Cada vez que cobras menos por tu trabajo le restas valor a tu tiempo, conocimiento y talento. Pero a la vez le restas valor a los que se desarrollan en la misma área que tú. Cobra lo que vale. Si bien en algunas ocasiones conviene disminuir precios, no dejes que esta sea tu estrategia fundamental. Enfócate en vender valor, prepara tus productos o servicios para brillar, dale reconocimiento a tu marca. Que cuando ofrezcas algo deslumbre tanto que el cliente lo pague con gusto sin importar el precio.

Por último, te cuento el secreto para tener feliz a tus consumidores y no depende de los precios: presta atención. Escucha lo que tienen para decir sobre ti, tu negocio, tus precios. Atiende sus necesidades y crea otras nuevas que puedas resolver. Si aplicas estos simples trucos estoy convencida que sea cual sea tu estrategia para poner precios tendrás excelentes ventas.

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